La nata y flor de lo gentil
Sociedad Española de Modales Finos, Expresión Cuidada y Buen Gusto.
domingo, 20 de marzo de 2016
jueves, 31 de diciembre de 2015
La atmósfera de las casas antiguas
La casa de mis abuelos dentro de la ciudad de Plasencia databa del siglo XV, conservaba un pequeño patio y un artesonado antiguo. Los muebles que yo tengo ahora en mi casa provienen de allí.
La casa de campo, por el contrario, había sido construida a principios del siglo XX según los planos de algunas villas palladianas, una especie de combinación entre Villa Capra Bassani y Villa Cornari. Tenía un jardín delante y una capilla en un extremo de éste, al lado de la cancela que abría el recinto.
Una de mis tías proviene de Pasarón, y allí he visitado con ella preciosas casas antiguas, con ese olor peculiar, ese color de la luz tamizada por visillos, que se refleja en los azulejos, en los antiguos calderos de bronce... Otra de mis tías es de Béjar, otro tipo de luz y de clima, y aún conservan allí una maravillosa casa antigua con una envolvente atmósfera de novela, que están ahora reformando. Recuerdo que ambas tías me enseñaron sendos jardines de casas señoriales donde ellas fueron invitadas y jugaron de pequeñas, la del Duque de Béjar y la de los Condes de Osorno
De alguna manera, el haber vivido en este tipo de espacios, rodeada de muebles, vajillas y cristalerías antiguas, con tapizados vetustos en los asientos, debe de haber marcado mis gustos; mi paladar ha sido modelado por la atmósfera donde experimenté la niñez y sus juegos, los postres familiares en porcelanas centenarias, los primeros libros, que lo fueron quizá para tres generaciones anteriores. Estas inclinaciones después determinan tanto los estudios como el ocio: así puedes apreciar como delicioso un libro de la época de Fernando VII, con anotaciones de algún tatarabuelo perdido en las nieblas de otros siglos, o apetecer siempre alguna colección museística de artes decorativas decimonónicas o dieciochescas...
Siempre buscando casas y palacios antiguos para visitar, siempre recobrando sensaciones del pasado. A pesar de lo que se puede disfrutar en un museo, la sensación de casa antigua vivida resulta especialmente grata: es otro tipo de experiencia estética.
A veces pienso que estas casas imponen una manera de estar y de comportarse. Le dan forma a la conciencia interna de los que las habitan. La relación con el espacio, los muebles y los objetos van marcando la relación con las personas, con un ritmo, con una atención, con un acento.
Todo nos va dando forma: la literatura que leemos, la música que escuchamos, el arte que ocupa nuestra imaginación y también, claro está, la gente que nos rodea. Lo curioso es que sospecho que los edificios y los objetos también nos van modelando. Y cuando en nuestros viajes visitamos lugares, reconocemos como propios algunos ambientes, aunque sea la primera vez que los veamos. De alguna manera hay una conexión invisible que percibimos. A pesar de que ni la casa ni la familia sean las nuestras, reconocemos una manera común de estar, vivir y saborear.
La casa de campo, por el contrario, había sido construida a principios del siglo XX según los planos de algunas villas palladianas, una especie de combinación entre Villa Capra Bassani y Villa Cornari. Tenía un jardín delante y una capilla en un extremo de éste, al lado de la cancela que abría el recinto.
Una de mis tías proviene de Pasarón, y allí he visitado con ella preciosas casas antiguas, con ese olor peculiar, ese color de la luz tamizada por visillos, que se refleja en los azulejos, en los antiguos calderos de bronce... Otra de mis tías es de Béjar, otro tipo de luz y de clima, y aún conservan allí una maravillosa casa antigua con una envolvente atmósfera de novela, que están ahora reformando. Recuerdo que ambas tías me enseñaron sendos jardines de casas señoriales donde ellas fueron invitadas y jugaron de pequeñas, la del Duque de Béjar y la de los Condes de Osorno
De alguna manera, el haber vivido en este tipo de espacios, rodeada de muebles, vajillas y cristalerías antiguas, con tapizados vetustos en los asientos, debe de haber marcado mis gustos; mi paladar ha sido modelado por la atmósfera donde experimenté la niñez y sus juegos, los postres familiares en porcelanas centenarias, los primeros libros, que lo fueron quizá para tres generaciones anteriores. Estas inclinaciones después determinan tanto los estudios como el ocio: así puedes apreciar como delicioso un libro de la época de Fernando VII, con anotaciones de algún tatarabuelo perdido en las nieblas de otros siglos, o apetecer siempre alguna colección museística de artes decorativas decimonónicas o dieciochescas...
Siempre buscando casas y palacios antiguos para visitar, siempre recobrando sensaciones del pasado. A pesar de lo que se puede disfrutar en un museo, la sensación de casa antigua vivida resulta especialmente grata: es otro tipo de experiencia estética.
A veces pienso que estas casas imponen una manera de estar y de comportarse. Le dan forma a la conciencia interna de los que las habitan. La relación con el espacio, los muebles y los objetos van marcando la relación con las personas, con un ritmo, con una atención, con un acento.
Todo nos va dando forma: la literatura que leemos, la música que escuchamos, el arte que ocupa nuestra imaginación y también, claro está, la gente que nos rodea. Lo curioso es que sospecho que los edificios y los objetos también nos van modelando. Y cuando en nuestros viajes visitamos lugares, reconocemos como propios algunos ambientes, aunque sea la primera vez que los veamos. De alguna manera hay una conexión invisible que percibimos. A pesar de que ni la casa ni la familia sean las nuestras, reconocemos una manera común de estar, vivir y saborear.
sábado, 26 de diciembre de 2015
La gimnasia acrobática del canto
Pasé varios años asistiendo a clases privadas de canto. Era una lástima no haber seguido la carrera de canto en el Conservatorio, pero entonces había fumadores en esos ambientes.
Quería enseñar a los miembros de la Sociedad de Modales Finos estos vídeos, porque reflejan sensaciones y sentimientos propios de una estudiante de ópera.
El primero es una clase que transmite maravillosamente el tipo de entrega y de esfuerzo extenuante que puede llegar a implicar el estudio serio de la ópera, pero, al mismo tiempo, la sensación maravillosa y eufórica que se puede sentir en medio de esa gimnasia y de ese exprimirse para sacarse el jugo con una disciplina férrea. Es una actividad artística, mas el aprendizaje es arduo y requiere de gran tenacidad, fuerza, motivación y abandono de las tonterías, los límites y las timideces. Todo se queda atrás cuando tienes que volcar todo tu ser en un chorro de voz poderoso.
Un DVD estupendo con apasionantes clases de canto:
Me gusta muchísimo la ópera barroca, y siempre quería cantar eso en mis clases, pero mi tipo de voz era más apropiado para Mozart. De todas maneras, voy a insertar un vídeo correspondiente a los extras en DVD del disco de la ópera BAJAZET de Vivaldi, tal como la grabó hace unos años el energético violinista Fabio Biondi con su grupo Europa Galante, en el que se pueden ver las sesiones de grabación, con voces de fábula en la especialidad de canto barroco. Esto es otro tipo de gimnasia acrobática, de fuegos artificiales... una delicia inconfundiblemente vivaldiana.
Espero con estos ejemplos ilustrar un estado de ánimo, o quizá mejor decir una mentalidad. Cuando sales de una clase de este calibre, o de una de ballet, realmente tu espíritu está flotando por las alturas sublimes de la creación artística. Lo mismo ocurriría si salieras de un museo o si vinieras de leerte alguna obra maestra de la literatura clásica. En ese estado de ánimo no puedes ya conformarte con oír alrededor un lenguaje soez.
Te has refinado cultivándote con las artes. Y si esto lo has hecho siempre, durante toda tu vida, ya no puedes aceptar una mentalidad canalla o vulgar, como adoptan algunos por juego quizá, porque creen parecer así más simpáticos. Ya no te puedes conformar, ya necesitas encontrar a tu alrededor más finura, más delicadeza, más exquisitez.
Quizá las personas que formen parte de esta asociación provengan de actividades y ambientes distintos, aún así imagino que habrá muchas que se identifiquen con esta postura. Cultivar la cultura refina el espíritu, de manera inevitable e irrenunciable.
He aquí un vídeo delicioso sobre la carrera de Monserrat Caballé. La parte primera de tres: pueden encontrar las siguientes en Youtube. Está hecho con muy buen gusto y además refleja la finura y delicadeza tanto del director del documental como de nuestra rutilante estrella internacional de la ópera.
Quería enseñar a los miembros de la Sociedad de Modales Finos estos vídeos, porque reflejan sensaciones y sentimientos propios de una estudiante de ópera.
El primero es una clase que transmite maravillosamente el tipo de entrega y de esfuerzo extenuante que puede llegar a implicar el estudio serio de la ópera, pero, al mismo tiempo, la sensación maravillosa y eufórica que se puede sentir en medio de esa gimnasia y de ese exprimirse para sacarse el jugo con una disciplina férrea. Es una actividad artística, mas el aprendizaje es arduo y requiere de gran tenacidad, fuerza, motivación y abandono de las tonterías, los límites y las timideces. Todo se queda atrás cuando tienes que volcar todo tu ser en un chorro de voz poderoso.
Un DVD estupendo con apasionantes clases de canto:
Me gusta muchísimo la ópera barroca, y siempre quería cantar eso en mis clases, pero mi tipo de voz era más apropiado para Mozart. De todas maneras, voy a insertar un vídeo correspondiente a los extras en DVD del disco de la ópera BAJAZET de Vivaldi, tal como la grabó hace unos años el energético violinista Fabio Biondi con su grupo Europa Galante, en el que se pueden ver las sesiones de grabación, con voces de fábula en la especialidad de canto barroco. Esto es otro tipo de gimnasia acrobática, de fuegos artificiales... una delicia inconfundiblemente vivaldiana.
Espero con estos ejemplos ilustrar un estado de ánimo, o quizá mejor decir una mentalidad. Cuando sales de una clase de este calibre, o de una de ballet, realmente tu espíritu está flotando por las alturas sublimes de la creación artística. Lo mismo ocurriría si salieras de un museo o si vinieras de leerte alguna obra maestra de la literatura clásica. En ese estado de ánimo no puedes ya conformarte con oír alrededor un lenguaje soez.
Te has refinado cultivándote con las artes. Y si esto lo has hecho siempre, durante toda tu vida, ya no puedes aceptar una mentalidad canalla o vulgar, como adoptan algunos por juego quizá, porque creen parecer así más simpáticos. Ya no te puedes conformar, ya necesitas encontrar a tu alrededor más finura, más delicadeza, más exquisitez.
Quizá las personas que formen parte de esta asociación provengan de actividades y ambientes distintos, aún así imagino que habrá muchas que se identifiquen con esta postura. Cultivar la cultura refina el espíritu, de manera inevitable e irrenunciable.
He aquí un vídeo delicioso sobre la carrera de Monserrat Caballé. La parte primera de tres: pueden encontrar las siguientes en Youtube. Está hecho con muy buen gusto y además refleja la finura y delicadeza tanto del director del documental como de nuestra rutilante estrella internacional de la ópera.
miércoles, 23 de diciembre de 2015
Series para deleitarse
Hace casi 50 años se emitieron en la televisión francesa unas series en las que actuaba Louis Velle, encarnando el ideal del caballero gentil.
Son un ejemplo delicioso de modales finos y mentalidad de buen gusto.
- L'Âge Heureux, una obrita delicada a pesar de la tensión de las situaciones. Lástima la música del ballet contemporáneo que ensayan en algún momento las bailarinas, llega a ser pesada; yo a veces le quito el volumen para no oírla repetida una y otra vez.
- La Demoiselle d'Avignon es una serie en seis capítulos, con una historia estupenda, pero ahora no recuerdo si sale Louis Velle quizá fumando en algún momento..., se lo perdonaremos por la fechas en que se rodó.
A veces la cinematografía no es muy brillante, en algún momento del principio puede alguien sospechar que sea demasiado simplona, pero continúen el visionado con paciencia, que a medida que avanza la serie se va poniendo mejor:
Playlist de la serie La Demoiselle d'Avignon
https://www.youtube.com/playlist?list=PLcqAS4lVDPpNgp89OQh__iApg4fCeF8TY
Son un ejemplo delicioso de modales finos y mentalidad de buen gusto.
- L'Âge Heureux, una obrita delicada a pesar de la tensión de las situaciones. Lástima la música del ballet contemporáneo que ensayan en algún momento las bailarinas, llega a ser pesada; yo a veces le quito el volumen para no oírla repetida una y otra vez.
Parte primera de L'Âge Heureux
Parte segunda
- La Demoiselle d'Avignon es una serie en seis capítulos, con una historia estupenda, pero ahora no recuerdo si sale Louis Velle quizá fumando en algún momento..., se lo perdonaremos por la fechas en que se rodó.
A veces la cinematografía no es muy brillante, en algún momento del principio puede alguien sospechar que sea demasiado simplona, pero continúen el visionado con paciencia, que a medida que avanza la serie se va poniendo mejor:
Playlist de la serie La Demoiselle d'Avignon
https://www.youtube.com/playlist?list=PLcqAS4lVDPpNgp89OQh__iApg4fCeF8TY
Relatos del Archipiélago de las Islas Eulalias
Capítulo I
El archipiélago de las Islas Eulalias se encontraba en el Mar del Decoro, al occidente de la masa continental denominada Crudilandia. Constaba de dos islas: la mayor, Eulalia, habitada por nativos hablantes de una lengua bellísima y purísima, que se esforzaban en hablarla con primor; y la menor, Isla Eufemia, habitada por nativos que eran educados en la tradición de hablar siempre bien de todo el mundo, cultivando su buena fama, sin dejarse llevar por rumores, habladurías, ni cotilleos.
Desde las Islas Eulalias se emitían por ondas de radio bellos programas literarios y de juegos de palabras. No parece que interesaran a los habitantes del continente, pero sí eran seguidos con delectación por oyentes de otros archipiélagos cercanos, el de las Islas Frónimas y el de las Islas Asclepíadas.
Aquel año, dos estudiantes en prácticas en una emisora de Isla Eulalia iban a hacer un pequeño periplo por los otros archipiélagos, para encontrarse con el público, que deseaba verles declamar y recitar en directo los poemas y los cuentos más famosos de su tierra.
Una de las estudiantes se llamaba Hemolele, con una voz dulce y de sonoridad cristalina. La otra, originaria de Isla Eufemia, se llamaba 'Olu'olu, chiquitilla y vivaracha, capaz de encandilar con su simpatía y con su original talento para volver interesante cualquier historia que comenzara a relatar.
Ese viaje iba a ser algo importante en sus vidas: por primera vez se alejarían de sus familias. Las dos muchachas anhelaban con emoción que llegara el momento de partir en barco, rumbo a nuevos paisajes y nuevas gentes. Sus padres, por el contrario, estaban muy preocupados porque ese barco hacía una primera escala en el continente, antes de dirigirse hacia los archipiélagos del norte. Les recomendaban una y otra vez que no salieran de sus camarotes mientras el barco estuviera detenido en Crudilandia, que no se asomaran al puerto, que evitaran la ocasión de oír el lenguaje de sus habitantes.
- No puede ser tan terrible...- dijo 'Olu'olu la última tarde antes de partir, dirigiendo la mirada hacia las montañas del continente en lontananza, que se elevaban en la linde del mar.
- Sí que lo es, ¿no recuerdas?- respondió Hemolele, y frunció el gesto al evocar el recuerdo-. Nos lo contó Kilakila, cuando regresó del periplo. ¡Llegó a bajar del barco y a hablar con los crudeños!
- A lo mejor el chico se ha inventado la mitad, a mí me pareció un poco inverosímil lo que contó.
- Cuesta creerlo, sí, precisamente por su crudeza. Pero esa gente es así, por mucho que no nos lo podamos ni imaginar, parece que ven el mundo del revés. ¿No recuerdas? Para decir que algo era genial o fantástico, decían aquello tan horroroso de las madres vejadas de manera infame según antiguas costumbres de tratas de esclavos.
- Aaaay, que no lo quiero ni pensar- 'Olu'olu se resistía con todo su ser a pensar mal de nadie.
- Han tenido otra historia, allá en el continente, de alguna manera han llegado a dar valor a las cosas al contrario que nosotros. O quizás lo dicen así para decir algo muy, muy impactante. Sólo son capaces de transmitir la fuerza del impacto, pero no la belleza. ¿Habrán olvidado las palabras alegres y amables, y con las palabras, los conceptos?
- Hemolele, oye, ¿no te has preguntado alguna vez si no habrá alguien en el continente que escuche nuestra emisora?
- Ah, imagínate... ¿entendería nuestro lenguaje?
- No, o incluso algo más importante: ¿acaso podrán escucharnos, o lo tendrán prohibido? ¿Habrá alguien escuchando recitar a los eulalios arriesgándose a un castigo?
Hemolele se llevó las manos a la boca, mirando a su amiga. 'Olu'olu siempre poniendo emoción en todo lo que cuenta... El caso es que si estuviera en lo cierto... Si allá al otro lado del mar hubiera alguien encerrado entre crudeños, dedicándose a seguir nuestro programa a escondidas...
miércoles, 16 de diciembre de 2015
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